¿Qué sabemos del semáforo NutriScore?

El nuevo “Plan de Colaboración para la Mejora de los Alimentos y Bebidas y otras medidas 2020” anunció su implantación progresiva durante los próximos meses. En él se incluye el nuevo etiquetado Nutriscore.

Nutriscore es un sistema de etiquetado para alimentos procesados, que ya lleva un año funcionando en Francia y empieza a tomar forma en otros países europeos como Bélgica o España.

Este semáforo nutricional, que no es aplicable a alimentos frescos, aditivos, edulcorantes, especias, sal, hierbas, leche, etc., tiene 5 niveles fijados por una letra (A, B, C, D, E) y un color (verde oscuro, verde claro, amarillo, naranja, rojo) con los que se caracteriza un alimento como más o menos saludable en función de una tabla de puntos a la que se somete según sea su cantidad de grasas/ azúcares.

La idea básica que llevó a proponer el logotipo nutricional NutriScore es simple y de sentido común: traducir las cifras y los términos ilegibles e incomprensibles de la información nutricional, generalmente presentada en forma de tabla en la cara posterior de los envases, por un logotipo simple colocado sobre la parte frontal. Se trata de un logotipo basado en distintos colores, intuitivo y de fácil comprensión destinado a ofrecer una mayor transparencia en la información nutricional dada a los consumidores permitiéndoles, en el momento de la compra, reconocer y comparar, en una simple observación, la calidad nutricional de los distintos alimentos y, de esta forma, ayudarles a elegir aquellos de mejor calidad nutricional. En efecto, el sistema transversal de NutriScore permite diferenciar la calidad nutricional de los alimentos pertenecientes a familias diferentes, o dentro de una misma familia diferenciar un producto de otro, o incluso distinguir entre los mismos tipos de productos pero de marcas alimentarias distintas.

Trabajos de investigación realizados desde hace varios años han permitido consolidar un marco teórico sobre el efecto de los logotipos nutricionales en los comportamientos alimentarios y aclarar cuáles son los criterios asociados para un mejor impacto en los consumidores. Los estudios disponibles confirman la importancia de la utilización de sistemas gráficos (logotipos) simples y sintéticos (más que por nutrientes), de colores de fuerte semántica (incluyendo el verde y el rojo) y el hecho de colocar el logotipo en todos los productos alimenticios (y no solamente sobre los mejores productos desde el punto de vista nutricional).

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